A UN AÑO DE LA REVUELTA: abortamos el estado

Por: La Zarzamora

Foto portada: Indómita Fotografía

A un año de REVUELTA, del Estallido Social y a 528 años de lucha y resistencia en los distintos territorios de Abya Yala, nos preguntamos ¿cuántos años más vamos a pasar con: miedo, bronca, incertudumbre, con las fuerzas represivas de los estados en las calles vigilando, controlando, matando, violando, desapareciendo a les seres que luchan, que quieren simplemente existir, expresarse, manifestarse, mientras los medios de comunicación hegemónicos censuran, mienten, desinforman, generan pánico, odio, y las industrias saquean la naturaleza, desabasteciendo y destruyendo en función de los intereses económicos, de empresas transnacionales, a través de tratados comerciales y leyes que no se modifican en  las reformas contitucionales?

Las consignas se volvieron canción y la creatividad fluyó libre por las calles, las plazas, micros, murallas, semáforos y carreteras… No era depresión, era capitalismo, habíamos despertado del letargo… sin embargo el legado de la impunidad de la dictadura continuaba aquí y continúa aquí.

Tras el inicio de la revuelta social en Santiago, los barrios se levantaron en protesta y organización popular, las asambleas vecinales y territoriales se expandieron de norte a sur y de este a oeste. 

Las mujeres y disidencias, de todos los territorios comenzaron a debatir a proyectar en las organizaciones toda la experiencia ganada  durante los últimos años en que como hormigas construían sus discursos , intereses, convicciones , encuentros y una visibilizaión del rol revolucionario que como colectiva hemos tenido durante la historia. Renacen colectivas, ollas comunes, asambleas, intercambio de saberes en las que ya no hay un trabajo secundario y opacado , más bien, la posición del discurso feminista se encarna en las cuerpas para hacerse acción, coordinación y motor esencial del movimiento del último tiempo.

Indómita fotografía

Desde la autonomía Territorial feminista, se tejen redes de autocuidado, se aporta a la identificación de las violencias y se formulan estrategias colectivas de apoyo mutuo que aportan a sostener la vida de las mujeres y disidencias al interior de sus hogares. El  machismo mata más que la pandemia.
 
El estallido social tuvo respuesta, la violencia sistematizada contra  los cuerpos manifestantes se materializó en forma de tortura y amedrentamiento, carabineros de chile, agentes del estado formados para la represión. No dudaron en apuntar a los ojos generando la mayor cantidad de lesiones oculares vista en el mundo, provocando daños irreparables y marcando para siempre sus cuerpos.

Fotografía: Mujeres Nongueche

No es nuevo que la represión de los poderosos mutile los cuerpos de las/los oprimidos, lo vimos en África cuando los colonialistas cortabanan las manos de los rebeldes, lo vimos en la Patagonia con Julius Popper cortando narizes y orejas. No es nueva la violencia de los poderosos, ya que necesitan mostrar el poder que tienen sobre nuestras ,nuestras nuestros cuerpos, que van desde la violación, la mutilación, el asesinato e incluso la desaparición.


¿Podemos confiar en quienes permiten que nos matan, torturan, violan y encarcelan? ¿Podemos creerles a los responsables políticos de este estado de control social camuflado de pandemia?  El plebiscito no es un fin, y la revuelta es el inicio de una inmensa cantidad de aprendizajes, la autonomía territorial, el cooperativismo, las redes de oficio, el trueque, entre otras prácticas volvieron a masificarse. 
Para nosotras y nosotres la revuelta sigue hasta la liberación de las les y los PP, Mapuche y de la revuelta, de nuestros pueblos, de nuestros cuerpos y de la tierra.

Indómita fotografía

Para nacer hay que romper, para que gane la vida por sobre intereses mezquinos, la revolución debe ser mas profunda que reformar , debe ser de estructura: un cambio de matriz creemos que es posible, pero mas que posible es necesario y urgente o capitalismo y el patriarcado arrasaran con la vida. 

Cada huerto 

Cada casa de acogidacada

Cada árbol plantado

Cada asamblea

Cada barricada

Cada organización ambientalista…

Todo suma, todo cuenta, esta no es la revolución de un caudillo de un líder es la revolución de las hormigas que de apoco avanzan, gestan, materializan nuevas/antiguas formas de organizarse nos llevan mas cerca del cambio de matriz.

Creemos que la verdadera revuelta será abortando y superando el Estado heteropatriarcal, colonial, racista, capitalista,  especista y extractivista, reconectándonos con nuestras prácticas ancestrales, organizándonos de manera comunitaria, autogestiva feminista, en respeto, equilibrio y reconexión con la tierra.

La vuelta a la tierra debe ser y será.

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