Reivindicación de ataque explosivo a Caja Militar en Montevideo, Uruguay

Enviado a La Zarzamora

En la medianoche del 15 de junio de este año detonamos un artefacto explosivo en la Caja de Jubilaciones y Pensiones de las Fuerzas Armadas, en Montevideo, Uruguay. Fue elaborado con materiales accesibles y activado con un sistema mecánico sencillo.

La Caja Militar es una materialidad clara de cómo el poder nos roba, nos explota y nos reprime. Una caja que es subvencionada con la sangre de todxs para mantener adobados y sobornados a los milicos que, llegado el caso, dispararán contra la revuelta.

Arrastramos cadenas, vivimos rascando el fondo de nuestros salarios para alimentar la maquinaria de la explotación. Capital y fuerzas represivas siempre de la mano para chuparnos la vida y, en caso de que nos rebelemos: matar, torturar y desaparecer.

Elegimos apuntar a la infraestructura de nuestras miserias y angustias. No es la vecina, no es quien vive en la calle, no son lxs adictxs, ni el ladrón de poca monta. No son lxs gurises que acaban a los pies del narco. El enemigo es un puñado de privilegiados, es la autoridad, son
los jerarcas y partidos políticos que se benefician de administrar su feudo.

Ellos saben dónde están.

Acá lxs torturadores son una institución completa, haciendo aquello para lo que existe: proteger los intereses de ricos y poderosos. Los militares antes y durante la dictadura actuaron en función de su razón de ser, no de una excepción. Acá, en el Congo o en Haití, no hubo errores, no hubo excesos, la función del ejército es garantizar la explotación.

Este año tuvieron mucho protagonismo. Metieron tanquetas en los barrios. No sin antes pasear y agasajar al ejército colonial por el territorio, jugando a la guerra en sus portaviones. ¿Le gusta jugar a la guerra señor presidente?

La ministra catalogó esta acción como un hecho aislado. Por el contrario, esta acción se enmarca en la larga trayectoria de lucha contra la opresión. Es memoria activa contra los verdugos que ustedes protegen y dirigen. Lxs rebeldes desaparecidxs, torturadxs y encarceladxs de ayer y hoy están presentes en la acción directa, en la confrontación al capital y al Estado que lo protege. Mil funerales con mil personas en silencio no compensan el abandono de la lucha.

La noche del 15 de junio se hizo evidente una vez más que atacar de forma contundente es posible, que su panóptico no nos observa todo el tiempo, que hay sobradas grietas para convertir el hastío, la rabia en rebeldía. Es cuestión de poner manos a la obra.

La represion no viene solo en forma de bota militar. Las pantallas son cadenas, la ofensiva se distrae en ellas.

En el Río de la Plata hay leña que arde sin humo. En el ensayo y el error, con determinación y precaución, con lo que hay a mano. ¡Arma tu banda!

Sara Ardizzone, Alessandro Mercogliano, Kyriakos Ximitris, Mauricio Morales y Santiago Maldonado en la memoria activa.

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